El software propietario consiste en aquellos programas de autor definido que nieguen de alguna forma el libre acceso al código fuente, ya sea para modificarlo, estudiarlo o distribuirlo. En pocas palabras, el software propietario abarca a todos aquellos programas que puedes comprar, arrendar, licenciar o descargar sin cargo. Pero no te ofrece la posibilidad de modificar su código fuente, revender, relicenciar, redistribuir, o instalar una copia en otro equipo sin haber abonado otra licencia. Corre con la clara ventaja de tener que pagar para poder usarlo. Esto asegura a los desarrolladores que habrá fondos suficientes, es decir que habrá dinero para pagar programadores con experiencia exclusivamente dedicados a una tarea específica. Si hay dinero, se pueden formar equipos de trabajo que se enfoquen en determinadas partes de un software. Y por supuesto todo esto